Altillo N° 12

Estábamos seguras de que los lugares, una ciudad, un río, son también el lugar en el lugar: lo habíamos charlado una vez las siete. Queríamos decir con eso, los lugares que hacemos propios. Este caserío era este lugar porque nosotras habitábamos en este altillo: en eso estábamos de acuerdo. Pero también nos preguntábamos qué era lo que hacía a este altillo: si eran las paredes blancas o si éramos nosotras siete. ¿Este lugar sería así porque lo habitábamos nosotras? ¿Las cuatro paredes blancas determinaban alguna cosa de la convivencia? Podía ser; porque el blanco nos cegaba un poco los ojos. 
A lo mejor no era una cosa o la otra: nosotras hacíamos que el altillo fuera el altillo y el altillo hacía que nosotras fuéramos nosotras. Nosotras estando acá.
Entonces las siete nos pusimos de acuerdo, pasamos de a una por el agujero cuadrado en el piso y salimos afuera. Buscamos entre los arbustos un espacio despejado, hasta que una encontró un claro que tenía más o menos el tamaño del altillo. 
Ubicamos dónde estaban las paredes, demarcamos el lugar de nuestra mesa imaginaria, señalamos el recorte de la vista que sería el marco de la ventana. También había un agujero en el piso, pero no era cuadrado si no más tirando a redondo, chiquito como para espiar con un ojo si no hubieran estado entrando y saliendo algunas hormigas. 
Así dimos por inaugurado un nuevo altillo: hubo algunas palabras solemnes pero en ese momento yo no estaba tomando nota, así que se han perdido. Había un poco más de viento que en el otro altillo y las nubes se movían arriba de nuestras cabezas. Nos acordamos en voz alta de algunas películas, en las que la ficción humana pierde su base material y se sostiene solamente con las acciones de las personas. Otra contó unos chistes. Mientras tanto cada una de las siete siguió haciendo sus cosas; una ocupó el marco de la ventana, otra desplegó sus libros de ingeniería. 
Después volvimos al altillo, al otro, al que podemos llamar real: el altillo de las paredes que se palpan.
Una dijo: Este altillo y el otro son lo mismo. Otra dijo: Es casi igual. Otra dijo: Son del todo diferentes. 
El hogar es cualquier lugar, dijo la que sabe hacer el pan, y se echó en un rinconcito.

ED 130 - 05/07/17