Altillo N° 28

Cada vez que se quería poner a leer los libros de ingeniería en la mesa, las tablas se abrían o una pata se ladeaba, y los libros se caían: a la que lee le pasó una vez, dos veces, tres veces, cada vez juntaba los libros del suelo. Su abuela había sido carpintera y la que lee libros de ingeniería aprendió. Se deforma, los libros se me caen, decía mientras algunas de las otras la veíamos hacer. Llevaba la mesa hacia el lado del altillo donde el techo es más alto, para martillar y serruchar sin riesgo de chocarse la cabeza. Trajo las herramientas y la hoja del serrucho reflejó el blanco de las paredes. 
Después de un rato la mesa tenía patas nuevas y los libros se cayeron otra vez al suelo, cuatro, cinco, seis veces. Las patas no serían. La que lee libros de ingeniería trajo unas tablas y se puso a serruchar, una que seguía durmiendo en un colchón dijo estoy durmiendo, y el blanco de las paredes iba y venía en la hoja del serrucho. Después la que intentaba leer libros de ingeniería clavó las tablas nuevas y quiso ponerse a leer. Siete, ocho, nueve veces la mesa dejó caer los libros al suelo. Tiene que ser la estructura que sostiene las tablas, dijo la que quería leer, y compró más tornillos y clavos. La que pinta la ayudó y cambiaron la estructura. 
La mesa parecía ser toda otra y era la misma, se bandeó, el espacio entre las tablas volvió a dilatarse. Una vez más los libros se cayeron al suelo. Vamos a poder, dijo la que busca leer sus libros, y el blanco de las paredes la siguió mientras guardaba las herramientas. 
Cuando digo que acá hay cuatro paredes blancas vos seguro te imaginás cuatro paredes más o menos parecidas: más bien tirando a cuadradas, cuatro cuadrados levemente rectángulos, un poco más largos que altos. Debés suponer cuatro paredes afectadas por el perímetro del altillo. Un perímetro de cuatro lados que forme cuatro ángulos rectos; no dibuja otro cuadrilátero, como un rombo o un paralelogramo. 
En el altillo el perímetro casi cuadrado del cuarto determina a las paredes, sí; y también hay otra cosa: es la caída de nuestro techo en diagonal. Las cuatro paredes no son iguales. Hay una pared grande con una ventana donde el techo es alto; y hay una pared bajita, como un rectángulo alargado, donde el techo es bajo. Las paredes de los costados no son paredes cuadradas: son dos trapezoides. Tienen los cuatro lados diferentes. Uno es alto, el es otro bajo, arriba las corta una diagonal. 


ED 152 - 13/12/17