Ceremonia balumba: proceso de una tesis extraña

Mi novela Ceremonia balumba fue parte de mi tesis de grado (FPyCS, UNLP). La publiqué después en versión corregida (Cardumen Editora, La Plata, 2016). Es una ficción no realista, fragmentaria, organizada en párrafos y capítulos cortos. La novela trabaja distintas voces narradoras en diferentes líneas narrativas, explora tonos y espesores del lenguaje.

Así explicaba en la Memoria el proceso de escritura del libro y de la tesis.

La escritura de Ceremonia balumba fue un proceso de trabajo no lineal, en el que hubo un impulso inicial de escritura que fui completando con la toma consciente de decisiones en función de necesidades narrativas. Hubo momentos de dedicación diaria de varias horas y otros de distensión y toma de distancia. En el hacer fui comprendiendo, además, el trabajo que puede hacer la ficción como modo de operar sobre la experiencia. 

El germen de este libro surgió en el invierno del 2012, sin ninguna pretensión de ser una novela ni una tesis. Mi entonces novia vivía en Conlara, un pueblo de Córdoba que está en Tras las Sierras, cerca de la frontera con San Luis. Acababan de comprar junto a cuatro chicos un terreno de 28 hectáreas cerca de un río, con una casa vieja y derruida; espacio que con mucho trabajo colectivo se transformaría hasta ser hoy la huerta agroecológica y cooperativa La Sampa. Durmiendo en carpa en el monte tuve sueños plagados de sucesos, que al otro día me acordaba con claridad: apenas despertarme los anotaba. En ese viaje nacieron unos diez párrafos sin relación lineal entre sí pero que parecían ventanas dispersas hacia lo mismo. Con apuro de que fueran “algo”, les puse título y los llevé al taller literario donde iba entonces, a cargo de Carlos Ríos. Coordinador y compañer°s insistieron en que siguiera, que había algo ahí. Algunas de las escenas, después trabajadas, forman parte del libro (también algunas de las nucleares): tanto la llegada de una chica a una casa laberíntica que se fuga de sí misma, como el caos desarticulado de corridas del final; también el paisaje hostil del pueblo con frutas-tórax y el lugar atiborrado de cajas en el que (después descubriría que eran ellas) Betania y la madre ven el océano desde una ventana. Éstas entre otras, escenas que comparten lo abigarrado del lenguaje, y un clima común, una sucesión enrarecida de acciones. En el texto no funcionan como justificación onírica del tipo “se despertó y era todo un sueño”, nada es explicado. 

Dejo de preocuparme por los diez párrafos, saco el título y sigo escribiendo. Voy aprendiendo a que todo decante en la escritura, en un texto que crece. // 

// Surge la necesidad de que el texto se abra en algunas zonas. Se delinea la historia de los ciclistas con su caravana de progreso y se clarifica qué está haciendo Tancia en el pueblo, quiénes son los niños músicos. Es un modo de hacerle de tierra a las partes menos claras. Betania, la tía y la madre tienen existencia plena. Surgen distintos narradores. Julián describe el pueblo y visitan junto a Tancia la cueva de la Tía. Amadeo Anolios empieza a contar su vida. Hay variaciones en omniscientes. Cerca del año de escritura surge la idea del libro como tesis. // 

// Tengo la historia, el comienzo y el final. Separo el texto en archivos con las distintas líneas narrativas, para poder trabajar con más claridad. Voy vinculando las escenas aisladas, tratando de entender qué sucedió para el paso de una a la otra, comprendiendo las relaciones entre los personajes.  Cada descubrimiento me obliga a hacer ajustes en otras zonas del texto. Doy vueltas a la tesis. Pienso proyectos ambiciosos, como enmarcar la novela en una ficción documental, hacer una serie de entrevistas con Tancia, la madre, Amadeo Anolios dando testimonio luego del caos de la ceremonia, ver el modo de crear un cierto efecto de verdad con la ayuda de internet. Me hubiera gustado verl°s frente a cámara pero descubro en la monumentalidad el deseo de completar, como si algo faltara, como si la literatura no se bastara por sí sola. Cierro la idea: la novela y el desarrollo teórico de género, territorio, realidad y discurso. Le pregunto a Juan Pablo Zangara si quiere ayudarme con la dirección, pero tardo cerca de un año y medio en tener algo cerrado para mostrar. Luego, hacer el Seminario de Tesis como oyente en el primer cuatrimestre del 2014 me ordena en la forma de encarar el plan y el desarrollo teórico. //

// Ordeno el total. Lo hago de forma artesanal: numero los párrafos, imprimo, los recorto, los ubico sobre la cama y en el piso, unifico y descarto. Después replico en un archivo de word. En el texto terminan de salir a la luz la angustia de la madre por su madre y el personaje de Honorio.

Completo partes no nucleares, más de juego estético, como el testimonio de la madre de Manuel, la descripción de las herramientas, la escena de hip hop. Afino el trabajo general. Cerca del fin de ciclo de Gráfica III, cursando en 2014 con Martín Malharro, encuentro la palabra balumba (conjunto desordenado y excesivo de cosas, acumulación) en el libro “El nuevo periodismo” de Tom Wolfe. Dejo al fin de ensayar títulos y queda el nombre definitivo: Ceremonia balumba. Empiezo a trabajar acompañada por Juan. // 

// Cierro el texto y lo dividido en secciones con nombre y números. Aún después de haber creído terminar, continúo corrigiendo y reordenando. Adaptamos el proyecto al marco del TIF, avanzo en el cierre del plan y luego en la producción de la Memoria. Después de realizar junto a Mercedes Rolandi y Mariana Pira Serrano, de Cardumen Editora, un proceso de un año y medio que se concreta en la publicación de mi libro Yafün en septiembre de 2015, les propongo la realización material de la novela para la instancia de presentación de la tesis. //

Ceremonia balumba significa la materialización de un trabajo sostenido con la escritura, práctica que me acompaña desde chica y en la que me nutrí y nutro transitando tanto lecturas y vínculos, como espacios diversos: talleres literarios, grupos de poetas, ciclos de lectura -con cariño y agradecimiento especial a Festín Mutante-, la FLIA, proyectos de comunicación popular. Cierra un ciclo particular, de intereses y experiencias que se desarrollaron a la par de mi recorrido dentro de esta facultad, que tienen relación directa con la selección de las perspectivas y herramientas teórico-conceptuales. Es, además, el deseo de un libro en cuanto a objeto que se deja ir, que genera intercambios entre las personas. ////

Leé la Memoria completa de «Ceremonia balumba. Comunicación y escritura: Sentidos sobre cuerpo, territorio y visiones del mundo» en el repositorio institucional de la UNLP, SEDICI.

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