Las migrantes

Estos yuyos
prenden bien

Soplar las brasas,
abanicar, marearse
después de la lluvia

Paciencia,
está encendido

Cuidar la llamita
como se cuida
una confianza

El hambre espera
el tiempo del fuego,

en los presentes que emergen
cuando se terminan
los finales

Encuentro
de las errantes,

expulsadas
incluso
de la servidumbre

Las que eligen
el exilio
que no tiene
nación

Que andan solas

Que saben de plantas

Que desprenden bebés

Que alumbran en casas

Que tienen más de un hombre

Que duermen con sus hermanas

Guardan cartones

Si el fuego no enciende
no hay comida
caliente

Quedó
un poco
de leña
al reparo

Sacá la rama húmeda,
poné ésta más seca

Leña seca
prende fácil

La cocina sin techo

Una arquitectura
de troncos naranjas

La llama vive,
pide alimento

Crece

La ollita está fuera de control

Hay que aplacar el fuego

Peligro de doble tragedia:
se caiga la comida,
apague el fuego

Atizan las ramas prendidas

El fuego no es
una hornalla

Sopita

Guiso

¡Muy rico!

A fuerza de repetir,
el acto de encender el fuego
se hace rito familiar
no interviene el pensamiento

Sólo con yuyos,
sin cartón
ni palitos,
hace llama
pero no
prende

El yuyo
se consume

La rama
no agarra

Todo tiene
un orden lógico:
yuyo, cartón, palitos, ramas

Brota la llama

Llega más gente,
familias con niños

Alrededor
se multiplican
los toldos

Se multiplican
las voces

Pasa la infancia
en la deriva
de sus juegos

Hay que ir más lejos
a buscar la leña

Convertirse en sensor
de ramas caídas

A cada paso
juntar
una rama

Las migrantes para el evento «Libros Son en el Ciber Despacio», abril de 2020.

Las migrantes forma parte de la antología «Festín Mutante: Diez años, cien poemas», publicada en diciembre de 2020 por el aniversario del ciclo.

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En Ventana a la sierra (2018). Ediciones Buena Vista, Córdoba.

Afanarse en el barro,
afanarse en la arena caliente:
también como empeñar su afán en el agua.

Pero las formas
parecen ostentarse
y se confunden, o se pierden.

Resulta similar a casi todo
lo que se muestra y se aleja
cada vez que aparenta esbozarse,
alguna vez que se dispone
otra turbulencia.

Persiste en caminar
como si dibujara.

Así, al sol: como el perro o como el pasto.
El rumbo va diciendo, hacia allá, hacia allá,
es necesario desplazarse en el siguiente movimiento
a otro lado, el avance
continúa o se retrasa o se detiene,
y después sigue: habría un dibujo que no aplica
herramientas graduadas, trazos controlados
con suplementos. ¿Tiene algo que ver la eficacia?
¿Tiene algo que ver con lo preciso?
Si algo traza estaría más cerca
de las discontinuidades y lo rugoso de los hemiciclos,
de la insinuación de un sismo, los semi saltos
y las siluetas con bordes que no se juntan.
Como una tela rasgada. Como alguna herida.
Líneas abiertas, casi reconocibles. Casi adivina
los perfiles familiares. Los esbozos que sugieren.
Los circuitos esperables.
El gesto que está disfrazando una fuerza.
Acepta. Es la actitud del que recibe: así se da.
Así toma, así suelta, y así cede, se desprende.
Y su ofrenda es un acto de despojo.
Y en el acto de la ofrenda es que agradece.
Es un acto y después otro: despojarse
es la acción en que devuelve.
Es el acto en el que ofrenda.
Es el rito de existencia nebulosa
de aceptar que ese tronco está seco
por acción, por omisión, por el avance,
(o ya sea que la misma acción omite);
ve el hueco entre los troncos,
ve el faltante en la herramienta.
Mira el cielo. Observa la sierra.
Se acuesta al lado del perro que duerme.
Se levanta y se viste, se calza.
Se resiente, se adelanta, se repliega.
Cada acto inaugura un deceso.
Se despoja: así termina, dice, y deja.
Busca algo y después eso no está.
Busca algo y ya es otra la apariencia.
“¿Cómo fue ese verano? Éramos tres, había dos.
Alguna vez hemos sabido ser cinco.
Teníamos en común una historia”,
podría haber dicho;
incluso haber aclarado
que eran meras suposiciones
de lo que supone una muerte.
Nadie dijo: quiero oír
tu agradecimiento.
Pese a eso se desvela y refulge.
Así es, así se da
y en la misma acción
devuelve.
Se sobrecoge,
se abochorna,
se arrebuja,
se azora.
¡Ahí!… ¡Ojo! ¡Atento!:
Júbilo, quizá habría resumido.
Tozudez por reconocer una forma.
No le dijo, la abundante, la que pide, quiero oír.
No lo dice, cada hecho sí lo expresa.

Acaso explique el júbilo ante la exigencia
(como si debiera un motivo).
Acaso diga júbilo, sí, porque constata
que todavía se mueve bajo el sol.
Origina el júbilo en tensar la espera
de que haya casa, y que la casa tenga
alguna vez ventana clara.
Él se entrega,
el avance
lo despoja.
Así suelta
la creencia,
así devuelve.
–Lo único estable
que hay acá
es un movimiento
que crece y decrece –.
Y se cree capaz
de permanecer,
de que algo de sí mismo permanezca
mientras habite esa zona dispersa.
Deja abierto el mérito
del ejercicio de la voluntad, permite
que la disolución
sea consecuencia
de cada acto
medido
en que el que deja.

En Ventana a la sierra (2018). Ediciones Buena Vista, Córdoba.

Asunto cerrado con música de Lucas Said. La Plata, 2016.

Asunto cerrado en la presentación de Yafün, La Bicicletería, La Plata, septiembre de 2015.

Serie de poemas Territorio, La Plata, 2014. En YAFÜN (2015), Cardumen Editora, La Plata.

Asunto cerrado

 

se alistan
en sitios de estrategia
vidas y muertes
no existentes
poco exactas
la vida no es
piedras que nutren
hablan desde el humo
afuera
las cosas

 

siempre una excusa
tratar de entender
amplitud segmentada
ingenio en segmentar
en una caña
algunos
ejecutan un arma
¿el uso ¿nos define
?

 

un consejo o un lugar
asignado a la fuerza
pusieron empeño
para que todo
estuviera al alcance
no es miedo
dicen

 

alguien cruza
abandonar privilegios
no es un túnel
la situación
es conocida
tal vez sea un efecto
las cosas parecen
y son
y también son
otras cosas

 

en el rostro se organizan cuatro sentidos
y las funciones de respirar y alimentarse
todo el cuerpo es tacto
los peces respiran con branquias que no están en los rostros
¿qué hace reconocible el rostro de un pájaro?
algunos insectos tienen rostros falsos en los caparazones

 

¿cómo es una mañana productiva? ¿qué es
dedicar tiempo? ¿cuánto tiempo dedicado a algo
es mucho tiempo? ¿cuáles son las cosas
que hay que poder enumerar
al final de un día?

 

una vida
no se puede
comprender
:
intentar
describirla

 

no hagas preguntas
no trates de imitar
al que excita al fuego
tarde o temprano
un reflejo va a decir
no hay lugar
donde se ubique
el signo igual en un proceso
fuera
de abstracciones
los resultados
no existen

 

lo perfecto nos demora
¿es más válido dejar algo como cayó
o buscarle una posición?

 

los objetos concentran
las inseguridades
vivir
es un día
y después
otro día
la situación se parece
a una anterior
a veces
eso
es lo estable

 

que quede bien cerrado
asunto cerrado
pero todo puede ser
un poco más liviano
en los ciclos falseados
la extinción es regla
así es la vida
sugieren

 

la luz o cualquier clave
para leer las figuras
la falta
depende
del parámetro

 

entre inmediatez y demora
seremos eso
humedades sin ideogramas
manchas sin planos plenos
no apariciones

Serie de poemas. En YAFÜN (2015). Cardumen Editora, La Plata.